¿Cuánto contaminan el medio ambiente las vacas? ¿Realmente, es tanto?

Medio ambiente, cambio climático

Descubre el vínculo entre las vacas y el metano. Explora el impacto ambiental y las soluciones sostenibles junto a Nedgia.

Las vacas, como tal, suponen un 5% del total del metano que se emite al medio ambiente, el sector ganadero sería responsable del 18% y dentro de este el subgrupo que componen las vacas o ganadería bovina vendrían a suponer el 40% de los gases de efecto invernadero. Es necesario señalar que lo que emiten no es CO2, o dióxido de carbono, es metano, cuya fórmula química es CH4, pero para que podamos entender cómo afecta al medio ambiente, se mide por la comunidad científica en términos de equivalencia de CO2.

¿Cuánto metano emiten las vacas?

Las vacas emiten metano principalmente por los eructos que emiten. Se tiene la creencia de que es debido a las flatulencias pero,realmente, la principal fuente de emisión de metano es producida por los eructos que se generan en el proceso de digestión anaerobia típico de estos animales. Concretando un poco más, son capaces de generar 300 litros de metano diarios, lo que vendría a suponer unos 120 kilos de metano al año.

¿Cuál es el proceso y cómo producen estas emisiones?

El proceso por el cual las vacas acaban generando el metano es la fermentación entérica, los microbios generan la descomposición y fermentación de los materiales vegetales que ingieren los animales, produciendo metano. Los animales para poder liberar la presión acumulada que por la producción del gas lo eructan. Esto derriba uno de los mitos existentes: el metano no se expulsa por las flatulencias, es traspasado al sistema respiratorio y evacuado por exhalaciones. A esto se le suma la emisión de metano del estiércol y aquella que se produce en las lagunas que albergan los excrementos de estos animales o los acuíferos que acaban recibiendo las aguas procedentes de las fincas donde están las vacas.

¿Cómo se aprovecha el gas metano que producen las vacas?

El gas metano que producen las vacas no es aprovechable, lo que sí es aprovechable es el gas metano procedente del estiércol, como veremos posteriormente. Ha habido proyectos en este sentido para aprovecharlo directamente, pero, a día de hoy, no es posible. Al contrario, lo que se está trabajando es en el uso de mascarillas que transformen el metano en CO2, un gas más “benigno” para combatir el efecto invernadero y también en la producción de piensos que reduzcan las emisiones de metano. Las mascarillas trabajan como los convertidores catalíticos disponibles en los coches. Cuentan con un filtro absorbente que atrapa el metano expulsado por la nariz del animal. Cuando el filtro no es capaz de aguantar más metano, mediante una reacción química, transforma el metano capturado en CO2 y es liberado al aire.

¿Cómo podemos aportar todos para reducir estas emisiones?

La primera medida a tomar y la más fundamental sería regular la ingesta de carne, leche y otros derivados. El principal responsable de la emisión de metano por parte de las vacas es el propio hombre. Los alimentos que desechamos han participado de todo un proceso para su elaboración. Este proceso, en el caso de la ganadería bovina, es el causante de numerosos gases de efecto invernadero. Por tanto, es clave: saber comprar, consumir los alimentos que compramos sin desperdiciarlos e intentar equilibrar nuestra dieta para intentar reducir, en cierta medida, el consumo de los productos que proceden de estos animales.

En numerosos países, e incluso en alguna Comunidad Autónoma española, se ha planteado la posibilidad de cargar a los ganaderos con un impuesto por las explotaciones ganaderas para intentar regular el tamaño de estas ganaderías, cargar con ese impuesto al consumidor final repercutiendo el coste del impuesto en el precio y, de esta forma, “autorregularnos”. Pero esta medida tampoco nos parece justa para los ganaderos, porque mientras haya personas que puedan pagar esos alimentos con sus impuestos añadidos seguiremos alimentando el sistema y generando el efecto invernadero.

¿Qué hacemos en Nedgia para aportar nuestro granito de arena?

Desde Nedgia, lo que sí estamos haciendo es contribuir al aprovechamiento de estas ganaderías a través de la creación de biometano o biogás: una energía renovable obtenida por un proceso de descomposición de la materia orgánica, básicamente el estiércol.

Se genera por bacterias en la digestión de sustratos orgánicos con ausencia de oxígeno en la conocida como digestión anaerobia. El resultado de este proceso es una mezcla constituida por diferentes gases como el metano (CH4), el dióxido de carbono (CO2), el vapor de agua (H2O), el hidrógeno (H2), el nitrógeno (N2), el oxígeno (O2) y el sulfuro de hidrógeno (H2S).

La digestión anaerobia produce por un lado biogás y por otro un residuo contenido en el digestor en fase sólida-líquida que se llama digestato. El digestato cuenta con propiedades fertilizantes, pudiendo ser usado en la agricultura.

El biometano es un biogás al que posteriormente sometemos a un proceso de limpieza denominado “upgrading” haciéndolo compatible con las actuales canalizaciones de gas natural. Es compatible con todas las aplicaciones del gas natural y con las infraestructuras existentes. También se denomina biometano al proceso de metanación del H2.

La limpieza del biogás o “upgrading”, consiste en la concentración de metano y la eliminación de gases no deseados. Este proceso del que existen numerosas tecnologías disponibles (membranas, PSA, aminas…), permite introducir un gas (biometano) que cumple con la especificación de calidad exigido en la legislación (PD-01), que entre otras exige un 90% de metano como mínimo.

Esto finalmente contribuye a la reducción de las emisiones de CO2 al planeta y hace aprovechables los residuos de las vacas. Según un reciente informe de SEDIGAS en España existe un potencial disponible para generar biometano de 137 TWh/año; con este potencial se podría asegurar el 100% del consumo doméstico comercial.

El mismo informe señala que el potencial estaría en la construcción de 2.326 plantas potenciales para producir biometano, que aprovecharía residuos que hasta ahora no se estaban aprovechando. Desde Nedgia, estamos apoyando al máximo el desarrollo de estas instalaciones e inyectando en la red gasista actual estos gases para colaborar en la reducción de la dependencia de otros países y contribuir a la reducción de los gases de efecto invernadero.

En este sentido, una de las instalaciones icónicas es la de la Torre Santamaría en Lleida, que ya está operativa y sirviendo de referencia para la construcción del resto de plantas en España. En Nedgia hemos calculado que una vaca genera 50 Kg al día de excrementos, lo que supone al año 18.250 Kg. El metano que se puede generar con una tonelada de excrementos de vaca es de 0,025 Nm3. El cálculo es sencillo, con sólo 500 vacas, estimando que producen 18.250 Kg de estiércol al año por cada vaca y que esto a su vez se traduce en 0,025 Nm3 de metano por kilo o 228.125Nm3/h de metano supondría 2.623.437,50 KWh. Si tenemos en cuenta que un usuario doméstico promedio consume al año 5.000 KWh de gas natural y que con una ganadería de 500 vacas somos capaces de aportar energía en forma de gas natural al equivalente a 525 viviendas con lo que cada vaca daría energía a más de una vivienda o pequeño negocio. El censo bovino de España está alrededor de los 6.5 millones de reses, distribuidas en aproximadamente 140.000 explotaciones, según los datos proporcionados por el Ministerio de Agricultura. Así que, si fuéramos capaces de obtener metano de todas estas vacas de manera rentable podríamos dar servicio a los 5,4 millones de puntos de acceso de los clientes de Nedgia, reduciendo por completo la dependencia de otros países y pudiendo suministrar este gas a otros países.