¿Cómo y cuándo encender la calefacción de gas natural?

Cómo y cuándo encender la calefacción de gas natural Ahorro

Probablemente nos hayamos hecho en muchas ocasiones la pregunta… ¿Cómo y cuándo encender la calefacción de gas natural?

Todos los años nos asalta la misma duda sobre qué es mejor, mantener la calefacción de gas natural encendida todo el día o sólo en los momentos que estoy en casa. La elección correcta nos permitirá conseguir un gran ahorro en nuestras facturas, que se verá aumentado con una correcta elección de la energía en casa. Existen una serie de cuestiones que año tras año se generan alrededor de cómo y cuándo encender la calefacción. En este texto pretendemos darte algunas claves para lograr la mayor eficiencia en tu consumo energético.

¿Cuándo encender la calefacción?

Son muchas las opiniones acerca de lo aconsejable o no de encender la calefacción durante todo el día. A menudo se especula con que mantener nuestros radiadores, caldera o suelo radiante apagados, conlleva un ahorro en nuestra factura del gas natural. Sin embargo, cuanto más fría esté una vivienda, más energía se necesitará para calentarla, por lo que si mantenemos la temperatura de la casa a una temperatura constante, por ejemplo 21⁰C, cuando baje la temperatura a 20⁰C la calefacción sólo tendrá que subir 1⁰C la temperatura de la vivienda, por lo que no tendrá que consumir mucha energía.
Por tanto, paradójicamente se realiza un consumo más eficiente de nuestros recursos si mantenemos estables los grados de nuestra vivienda. Disponer de un termostato que regule los mínimos y máximos en la temperatura de nuestro hogar, es un aliado estupendo para cumplir esta premisa. Especial atención requieren los momentos de ventilación de las habitaciones. Diez minutos son suficientes para renovar el ambiente y no sufrir en exceso la caída de grados por la temperatura exterior.

Control de la temperatura con el termostato. Gas natural

¿Cuándo tengo que apagar la calefacción?

En este caso, se considera mejor apagar la calefacción de gas natural mientras dormimos y en los momentos en los que no estemos en casa. Esta creencia se apoya en que el esfuerzo energético de calentar una casa cuando está fría es menor que mantener la temperatura durante todo el día. Además, la inmensa mayoría de las viviendas actuales cuentan con sistemas de aislamiento que permiten guardar el calor que nuestros radiadores han generado a lo largo de la jornada.
Capítulo aparte merecen las ausencias prolongadas. No es lo mismo apagar la calefacción durante ciertas horas (por ejemplo, cuando estemos en el trabajo) que hacerlo de manera constante durante unas vacaciones. Si vamos a estar fuera de nuestra casa durante más de una semana, apagar la calefacción por completo o marcarle unos grados mínimos a mantener, puede ser la mejor manera de optimizar los costes energéticos.