¿Qué diferencia hay entre el gas natural y el gas ciudad?

Un señor pelirrojo con una taza, enumera las principales diferencias entre el gas natural y el gas ciudad. Por orden: Composición, obtención, poder calorífico, impacto ambiental, precio. Experto de gas natural

¿Has oído hablar alguna vez del gas ciudad? No, no se trata de gas butano, ni de gas propano, ni tampoco de gas natural y, aunque algunas personas usan la expresión “gas ciudad” para referirnos a este último, no es lo mismo.

El gas ciudad no existe actualmente

El gas ciudad es el nombre que le dieron al gas que se utilizaba en el siglo XIX hasta la mitad del siglo XX para iluminar calles y viviendas y, también, para calentar y cocinar en las casas. Cuando llegó la electricidad, la instalación de gas ciudad se vio relegada, únicamente, a las cocinas.

El gas ciudad era muy contaminante y al principio se obtenía en fábricas destilando hulla, que es un carbón mineral de color negro mate procedente de sedimentos enterrados de grandes masas vegetales.

Más adelante, dejaron de usar carbón y empezaron a usar las naftas, un producto derivado de la destilación del petróleo, con una composición basada en hidrógeno e hidrocarburos. Su combustión era muy luminosa y, popularmente, el gas ciudad se empezó a conocer como “luz de alumbrado”.

Su alto contenido de monóxido de carbono lo convertía en un producto muy peligroso para la salud, puesto que la inhalación continua puede producir desde dolores de cabeza y náuseas, hasta la pérdida de conciencia y la muerte.

Debido a su alto nivel contaminante y su peligrosidad, se buscaron alternativas más limpias y ecológicas y una de esas alternativas fue el gas natural, lo que, a la larga, supuso la extinción del “gas ciudad” y la sustitución por el gas natural en las redes de gas.

¿Qué diferencias hay entre los dos tipos de gases?

Las diferencias principales entre el gas natural y el gas ciudad son las siguientes:

Su composición y obtención

Tanto el origen como la obtención del gas es diferente en ambos. Como ya hemos dicho, el gas ciudad procedía del carbón y el petróleo, además de ser difícil de obtener: era necesaria la fracción de petróleo crudo o la vaporización de las naftas.

El gas natural, es un hidrocarburo compuesto que se extrae de bolsas subterráneas mediante la perforación y entra en la red de gas natural por el interior del brazo perforador. Para su usabilidad, solo necesitamos quitarle el azufre y el nitrógeno antes de inyectarlo en la red de distribución. Debido a su origen, el yacimiento del cual se extrae determina su composición.

Su poder calorífico

Sin duda, el poder calorífico del gas natural es mucho más alto en cuanto a rendimiento. De hecho, el del gas ciudad era de 7.000 Kcal por metro cúbico y el del gas natural es de 12.000 Kcal por metro cúbico, es decir, un 40% más.

El gas natural es un combustible limpio

Como hemos comentado anteriormente, el uso del carbón y de las naftas para obtener gas ciudad como combustible generaba ambientes tóxicos y malolientes en las viviendas, por acumulación de dióxido de carbono, además de tener un alto impacto medioambiental.

En cambio, en el gas natural encontramos uno de los combustibles fósiles más limpios y eficientes que existen. Es una fuente de energía inodora (por eso se le agrega un sulfuro para su detección), incolora e insípida, y su combustión no produce azufre ni partículas sólidas.

El gas natural es barato

Además de todas las ventajas que ya hemos presentado, la tarifa del gas natural es mucho más baja en comparación con lo que sería el gas ciudad, también la instalación del gas natural es rápida y barata. El gas natural tiene una extracción menos compleja y un mantenimiento menos frecuente: por eso, el precio del gas ciudad era bastante más elevado.

Por suerte, el gas ciudad ya es una energía del pasado, que poco a poco fue sustituida por combustibles más eficientes, económicos y beneficiosos para el planeta y aquellos que lo habitamos.

Actualmente, el biometano está sustituyendo al gas natural, poco a poco, como una alternativa más sostenible. Esta fuente de energía no supone ningún cambio para los consumidores, ya que puede inyectarse directamente al sistema gasista. De hecho, ya circula gas renovable por nuestras redes.

Gracias al uso de gases renovables, nos encontramos cada vez más cerca de una realidad en la que nuestro gasto energético no repercuta en el medio ambiente y el planeta.