Crisis energética: qué es, causas, consecuencias y soluciones en 2026

Qué es la crisis energética y como nos afecta

Una crisis energética se produce cuando un país o región se entra en escasez de una determinada fuente energética. Esto provoca un aumento de precio repentino que amenaza a todos los sectores involucrados en el uso de dicha energía.

Resumen rápido

  1. Definición: una crisis energética sucede cuando la demanda de energía supera la oferta disponible, provocando aumentos bruscos de precios que impactan en hogares y empresas.
  2. Contexto 2026: España y Europa vivieron entre 2022-2024 la mayor crisis energética en décadas, con precios récord en electricidad y gas. Aunque la situación se ha estabilizado, persisten riesgos geopolíticos y climáticos.
  3. Impacto real: aumento sostenido de las facturas energéticas, presión inflacionaria general y situaciones de vulnerabilidad energética en numerosos hogares españoles.
  4. Soluciones clave: diversificación energética, ahorro mediante eficiencia, apoyo institucional y desarrollo de energías renovables locales.
  5. El papel de Nedgia: trabajamos en el desarrollo del gas verde en la red gasística española, promoviendo la independencia energética y la economía circular mediante gas renovable 100 % sostenible.

¿Qué es una crisis energética?

Una crisis energética es la imposibilidad de satisfacer la demanda de energía de un país o un sector concretos. Esa imposibilidad se traduce finalmente en un aumento de los precios al convertirse los recursos disponibles en inexistentes o muy escasos y tener que pagar muy caro el suministro de una determinada energía.

Cuando, además, no existen reservas en el país o en el sector de la economía concreto que requiere de esa energía, se traduce en una subida de precios generalizada que acaba repercutiendo en los precios a los que otros sectores, no relacionados con la energía, tienen que vender sus mercancías o servicios, generando una espiral que puede desembocar en una crisis económica estructural. En el caso concreto de España podemos señalar este hecho como fundamental, al depender del gas del exterior para poder proveer a la red gasística nacional.

Causas principales de una crisis energética

Escasez de materia prima energética

En el caso de determinadas energías, como los combustibles tradicionales, cuando se produce la escasez es cuando se desencadena la crisis al no poder abastecer a todos los consumidores y subir los precios. A veces, la escasez de materia prima es debida a la aparición de determinados avances como sucedió con el plástico, que llevó al aumento de la demanda de petróleo y la consiguiente subida de precios. Este es un ejemplo claro de que el crecimiento económico puede llevar aparejadas crisis energéticas cuando no se cuentan con alternativas energéticas. Desde la crisis existida en Inglaterra en el siglo XVIII por la escasez de la madera en la isla hasta crisis más recientes como la que estamos viviendo con la gasolina o el gasoil, en la que, aun teniendo reservas suficientes por parte de los países que nos proveen de materia prima, se produce una subida de precios debido a cuestiones políticas o meramente de política monetaria al abonarse habitualmente en dólares.

Un ejemplo en el que se ve muy claramente la dependencia de materia prima como ya hemos mencionado es el del plástico, que consume en torno a un 10 % de las reservas mundiales de petróleo, cuanto mayor sea la demanda de productos procedentes del plástico en un determinado país mayor será la demanda de petróleo pudiendo llegar a situaciones en las que la demanda de la materia prima por parte de un sector concreto, en este caso el del plástico, puedan llegar a desabastecer a otros sectores con igual dependencia pero con menos recursos económicos, como por ejemplo el transporte.

Conflictos geopolíticos y dependencia energética exterior

Una crisis puede ser consecuencia directa de una guerra. En determinados momentos, países proveedores de determinadas materias primas deciden cortar el suministro a países dependientes. Esto conlleva la búsqueda de nuevos países proveedores que aprovechando la coyuntura elevan los precios. La crisis más conocida fue la conocida como crisis del petróleo, que comenzó en 1973 y fue consecuencia directa del embargo al petróleo de Oriente Medio a los países occidentales. La crisis que vivimos actualmente es muy similar a ésta y se debe también a que las reservas existentes de petróleo están siendo dosificadas por parte de determinados países.

Sobrecargas puntuales y picos de demanda

Este caso es muy típico en el mercado eléctrico, cuando se producen excesos de demanda, la red se cae y se produce una crisis energética. Esto lleva a determinadas industrias a tener que recurrir a proveedores de emergencia, que, con sus propios generadores, facilitan que estas industrias permanezcan en funcionamiento, pero con desembolsos adicionales.

Cambio climático y vulnerabilidad de recursos renovables

El cambio climático también está conllevando crisis energéticas. Un buen ejemplo lo tenemos en la energía hidroeléctrica, que con el descenso del nivel del agua en los pantanos ha visto reducida su capacidad de generación de energía.

Transición energética descoordinada y crecimiento económico

Otro de los factores clave en la actualidad está siendo la incapacidad de poder determinar un mix de energías adecuado a las necesidades actuales. El cierre de centrales térmicas y nucleares sin contar con alternativas, el exceso de la demanda industrial en determinados países o regiones en crecimiento y la falta de planificación están haciendo que se produzcan crisis energéticas principalmente por no estar abordando de firme el reto de la descarbonización. A esta paradoja se le denomina en el sector energético como trilema energético: que la energía sea responsable a nivel medioambiental, pero a la vez asequible para el consumidor final.

¿Cómo afecta una crisis energética a empresas y hogares?

Impacto en hogares españoles

El impacto de una crisis energética se traduce básicamente en una mayor pobreza energética en aquellos hogares más vulnerables o que muestren mayor dependencia de determinadas fuentes de energía como puedan ser en este momento las procedentes de la gasolina o el gasóleo. Esta pobreza energética deriva en resumen en problemas para poder calentar los hogares, el transporte al lugar de trabajo u otras actividades, la capacidad de cocinar y cualquier labor relacionada con el uso de energía. Cuando esa situación se cronifica da lugar a lo que llamamos pobreza energética. La “pobreza energética” es una situación a la que nos solemos referir coloquialmente y en entornos de servicios sociales y que engloba a aquellos hogares que no pueden contar con los recursos energéticos suficientes para poder satisfacer las necesidades domésticas o que se ven obligados a dedicar gran porción de sus ingresos a afrontar el gasto energético de sus viviendas. Esto les coloca en una situación de “pobreza relativa” al disminuir su capacidad de afrontar otros gastos.

Impacto en empresas e industria

El impacto en las empresas de una crisis energética se traduce fundamentalmente en una crisis interna en cuanto a los precios para saber cómo trasladarlos al cliente final, cualquier empresa que cuente con contratos a largo plazo, además, se verá obligada a asumir ese sobrecoste energético que a la larga puede suponer la búsqueda de nuevas fuentes de energía o la desaparición de la empresa. Un buen ejemplo son las empresas que dependen de la energía eléctrica para poder fijar sus precios, como las lavanderías industriales o las empresas de congelados o la fabricación de hielo, en las que el 90 % del precio viene fijado por el coste de la electricidad, cualquier variación drástica en los precios puede generar desajustes en la demanda al subir los precios y acabar finalmente con estas empresas. En otros casos, directamente, se opta por la deslocalización de esas empresas a países con energías más baratas. Por ejemplo, en el sector del aluminio y el acero, las políticas europeas están contribuyendo a que muchas empresas decidan ir sustituyendo la industria española por países como India y China, con costes más ajustados. En este momento, la Unión Europea está haciendo justamente lo contrario, incentivar a las comercializadoras y distribuidoras de energía eléctrica para que se mejore el ciclo económico en la venta de vehículos eléctricos o la permanencia de industrias que dependen de la energía eléctrica.

Soluciones ante una crisis energética: medidas actuales y futuras

Medidas gubernamentales e institucionales

Las medidas que se pueden tomar a nivel institucional son las subvenciones y ayudas a fondo perdido. Desde el bono social en el sector eléctrico a las ayudas directas mediante una subvención del precio en el caso del sector petrolífero, los gobiernos han adoptado diferentes medidas para poder aliviar las crisis energéticas en colaboración con las empresas suministradoras. No está demostrado que a largo plazo solucionen el problema y en muchas ocasiones consiguen aumentarlo. El único caso en el que el consumidor o las empresas suministradoras no ven alterado el precio del bien es en el caso de los impuestos directos, como el IVA, que pueden reducirse para aminorar la factura final de cara a los consumidores, medida que se ha tomado recientemente en la crisis energética actual a causa de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Hay que recordar que determinadas empresas dependen del coste de la energía como medio de subsistencia y no pueden afrontar la subida del precio sin justificación, forzando a las diferentes administraciones a tomar medidas al respecto.

Entre las medidas más concretas podemos encontrar el bono social eléctrico y el bono social térmico, para los que hay que acreditar determinada vulnerabilidad a nivel familiar y que se acredita mediante los ingresos y el número de miembros de la unidad familiar, para establecer tramos de descuento en la factura final y que le sean concedidos los descuentos en factura que pueden ir desde el 35 % para consumidores vulnerables y del 50 % para consumidores vulnerables severos.

Ahorro y eficiencia energética

Otras de las opciones en caso de crisis energética pasa por fomentar el ahorro de energía: uso del transporte público y los medios de transporte que no requieran de combustible o que supongan dejar el coche en casa, ahorro en las empresas y en las casas particulares mediante limitaciones horarias y otras medidas que contribuyan al ahorro, uso de contadores inteligentes para poder monitorear el consumo en tiempo real y aprender a hacer un uso más concreto, reducir la presencia en oficinas para realizar teletrabajo o mejorar la eficiencia energética de los hogares y las empresas mediante programas de rehabilitación energética.  Además, están todas las medidas que podemos tomar como las medidas de ahorro energética consulta esta entrada en nuestro blog

También puedes utilizar nuestra calculadora de ahorro para saber cuánto puedes llegar a ahorrarte al instalar el gas natural con respecto a otras fuentes de energía.

Diversificación de fuentes energéticas y renovables

El uso de energías renovables es clave para eliminar la dependencia energética y evitar las crisis energéticas. Además de no contribuir al cambio climático con la generación de nuevas emisiones de CO2, las energías renovables suelen aprovechar las ventajas de cada país para explotar sus propios recursos. El caso del gas verde es un buen ejemplo en el caso de España, para conseguir generar nuestra propia energía y volcarla a la red nos genera autonomía y control sobre el precio en tiempos de escasez de otras fuentes energéticas.

Gas renovable y biometano: solución local y sostenible

España se sitúa en el octavo puesto a nivel mundial con mayor capacidad renovable. Como confirman las cifras del anuario estadístico de la capacidad renovable que realiza la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), España posee 59.108 MW de potencia instalada renovable.

Las energías renovables generan el 40 % de la electricidad disponible actualmente y se supone que para el año 2050 superarán a los combustibles tradicionales.

En Nedgia queremos contribuir de forma decidida a este cambio incorporando ya en nuestra red gasística española el biometano o gas verde, procedente de diferentes tipos de residuos, un gas sostenible, respetuoso con el medio ambiente y que se produce de manera local.

De hecho, España tiene el tercer mayor potencial de producción de biometano en Europa, lo que posibilita la generación de una enorme riqueza para el conjunto del país y para aquellos territorios que concentran un mayor volumen de residuos. España cuenta con un potencial muy alto de producción de biogás y por tanto de distribución de biometano. Según SEDIGAS, Asociación Española del Gas, España cuenta con un potencial total accesible de 163 TWh/año de biometano, lo que implica la construcción de unas 2.300 plantas distribuidas por todo el territorio nacional. En términos económicos, se estima una inversión total de 40.495 millones de euros, que representa un 3,61 % del PIB nacional, y generarían unos 62.000 empleos directos e indirectos asociados a su operación y mantenimiento. Mientras otras compañías energéticas tienen proyectos de biogás en fase de estudio, Nedgia ya está trabajando en línea con la “Hoja de ruta para el biogás” marcada por el IDAE para el 2030, que pretende multiplicar casi por 4 la producción de biogás, en Nedgia contamos con 16 plantas que ya están inyectando biogás a la red gasista que puedes consultar en nuestro portal de sostenibilidad.

Autonomía energética: autoconsumo y sistemas eficientes

La autonomía energética es posible en la actualidad, aunque cuenta con limitaciones y es difícil de implementar para la mayor parte de los usuarios. Alguno de estos sistemas pasa por el uso de baterías para almacenar energía, la creación de comunidades energéticas que agrupan a vecinos y empresas para crear su propia energía y repartirla entre ellos mismos, los sistemas híbridos que combinan energías como la eólica y la solar con el gas verde. 

Además, siempre hay que señalar la importancia de utilizar sistemas de climatización eficientes como las calderas de condensación de gas natural, las bombas de calor de alta eficiencia y los sistemas radiantes de baja temperatura como los suelos radiantes o los radiadores especiales.

Crisis energética en 2026: ¿dónde estamos?

La evolución desde la anterior crisis 2022-2024 ha sido desigual entre países, en algunos casos, como el de Francia o Alemania, se ha optado por potenciar la energía nuclear y en otros, como el de España, se está reduciendo la dependencia de terceros países con el desarrollo del gas verde y la implantación masiva de la energía solar y eólica para reducir la dependencia de Rusia. En la actualidad, y con la guerra actual entre Irán y Estados Unidos en curso, se ha repetido este escenario dando lugar a subidas de precio principalmente en el combustible para automóviles. 

En este sentido, es necesario rescatar el concepto de índice de transición energética, que establece la capacidad de los diferentes países de cumplir con el Acuerdo de París y es establecido por el Foro Económico Mundial. El Acuerdo de París es un tratado vinculante que se estableció para luchar contra el cambio climático. Contiene una serie de indicadores que deben ser cumplidos por los diferentes países pertenecientes a la ONU y establece una serie de medidas que deben ser cumplidas. Entró en vigor el 4 de noviembre de 2016 y vincula a 55 países. 

El índice de transición energética es elaborado sistemáticamente por terceras partes, como consultoras o empresas de investigación, para garantizar la transparencia y el cumplimiento del índice. Con ello lo que se trata finalmente es de establecer un ranking a nivel mundial y establecer con una determinada periodicidad determinados objetivos a cumplir para acelerar la transición energética. 

En este sentido, es conveniente señalar que se ha articulado un nuevo programa de medidas para contribuir a la descarbonización con el paquete de medidas “Fit for 55”, que es la hoja de ruta legislativa de la Unión Europea para reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55 % para 2030 (respecto a niveles de 1990). Su meta es asegurar que la UE cumpla con la neutralidad climática en 2050.

Preguntas frecuentes sobre crisis energética

  • ¿Qué es una crisis energética?
    Una crisis energética se produce cuando un país o región se entra en escasez de una determinada fuente energética. Esto provoca un aumento de precio repentino que amenaza a todos los sectores involucrados en el uso de dicha energía.
  • ¿Cuáles son las principales causas de la crisis energética actual?
    Las principales causas serían las siguientes: 
    • Los conflictos geopolíticos, con su repercusión en el abastecimiento y los precios de la energía.
    • La escasez de recursos debido al consumo y el aumento de población. 
    • El cambio climático, debido a la necesidad de descarbonización y a la búsqueda de nuevas fuentes de energía. Esta necesidad de transición hacia nuevas fuentes de energía, junto con las nuevas realidades medioambientales como las sequías que impiden el desarrollo de otras energías hace que se produzcan crisis energéticas con frecuencia.
    • Los picos de demanda. 
    • La transición energética descoordinada. Como ya hemos hablado el famoso “trilema energético” hace que desde las compañías comercializadoras y distribuidoras se haga obligatorio el desarrollo de nuevas fuentes de energía, compatibles con los Objetivos “Fit for 55”.
  • ¿Cómo afecta la crisis energética a los precios de la luz y el gas?
    En el caso de la luz, el precio de esta se fija mediante una subasta en la que los proveedores ofrecen su energía y las comercializadoras la compran, casando la oferta y demanda. Ahí estarían todos los proveedores de energía desde los de nuclear a los de energías procedentes de combustibles o carbón, primándose siempre la procedente de las energías renovables a la hora de fijar los precios, que se fijan hora a hora. Con respecto al precio del gas se ve más influenciado por la oferta y la demanda a nivel mundial, contando con recursos como la tarifa TUR, para ayudar a una fijación de precios estable.
  • ¿Qué medidas puedo tomar en mi hogar para reducir el impacto de una crisis energética?
    Las medidas que se pueden tomar en un hogar o empresa se pueden englobar en torno a la eficiencia energética que estaría basado en torno a la optimización de las instalaciones existentes, los hábitos de consumo, el aislamiento adecuado y la incorporación de sistemas eficientes como los smart meters o contadores inteligentes.
  • ¿El gas renovable puede ayudar a resolver las crisis energéticas?
    El gas renovable o gas verde es una alternativa indispensable para solventar gran parte de los problemas de dependencia energética y crisis geopolíticas, permitiéndonos no depender de fuentes de energía procedentes de otros países. El gas verde además es una alternativa sostenible y que respeta el medioambiente. Si quieres estar al día de todas las noticias relativas el gas verde te invitamos a seguir nuestra sección Actualidad Nedgia.
  • ¿Cuándo podemos esperar que termine la crisis energética?
    La crisis energética es difícil de prever, pero si aceleramos la transición energética y reducimos la vulnerabilidad de las fuentes extranjeras estaremos en mejor posición para poder afrontar las futuras crisis energéticas.

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